nuestra historia

 

EN ESOS TIEMPOS ...

(Fragmento del libro de la Prof. María Esther Lapalma)

La casa, mirada desde la calle a través de la reja, invitaba a saber de ella, a conocerla por dentro.

Al trasponer la reja, por el gran portón, un amplio jardín, con canteros, árboles y plantas multicolores estéticamente sembrados, saludaba al visitante.

El camino, para carruajes, de canto rodado; ruidoso acompañante, al pisarlo y caminar por él formaba un dibujo curvo, hasta llegar a la casa, señalando del mismo modo la salida.

Ya en el jardín, los ojos se detienen. La construcción, muy clara, alegre y señorial mostraba su planta principal, un primer piso y un mirador.

El frente ofrece una escalinata de mármol, por la que se accede a la galería, profunda, luminosa. Una reja forma el balcón sabiamente torneado.

El hierro, ese metal, tan codiciado, representaba, hacia fines de siglo, el progreso, la pujanza del mundo occidental. Seguramente, siguiendo los dictados de la moda, una pequeña marquesina de hierro y vidrio, que rememora al "art nouveau", protege de la lluvia al visitante que accede a la casa, por la escalinata.

La construcción de la casa muestra un estilo ecléctico, propio de fines y principios de siglo, en que fue proyectada. El arquitecto tomaba de diversas épocas, variedad de recursos y elementos, de acuerdo a lo necesitado. En pocas palabras, no es de un estilo definido, pues en ella, varios se amalgaman.

La planta de la casa, es un gran cuadrilátero y la puerta por la que se accede, fuerte, de madera, con vidrios y una pequeña reja, protege la entrada.

Ya en el zaguán, adornado con mármoles oscuros, formando guías, un farol de cristal ilumina al visitante.

La puerta cancel se abre y un mundo lejano se muestra silencioso. El hall o gran salón de entrada es muy amplio, iluminado en forma indirecta.