nuestra historia

 

La mirada se detiene en detalles, tan concretos como aromáticos... sí, aromáticos; la madera reina, da calidez y hace acordar, por como está tallada a un salón inglés, con reminiscencias medievales o Tudor, como afirman los profesores de arte, Maisonave y Festa.

Una chimenea de madera de roble, con adornos clásicos, enmarca al fuego encendido y sobre la chimenea una pintura, mostrando una figura fogosa, emprendedora, santa y sabia. Es Fray Mamerto Esquiú.

El Ingeniero Gerónimo Martínez, explica que el cuadro es del pintor Roberto Repetto. La obra se hizo cuando se funda el Colegio.

Fray Mamerto Esquiú, el que defiende la ley, la libertad, el respeto entre los hombres, resaltando sus responsabilidades, en honor a Dios.

El hall de entrada, antiguamente, estaba revestido, por una media boisserie, en madera, de tableros enmarcados, con influencia inglesa, en el trabajo.

La vista se eleva. Los ojos quedan prendados por lo que ven, un gran balcón o balaustrada con pequeñas columnas de madera, nos anticipan una galería en el primer piso, a la cual, dan las habitaciones privadas de la casa.

Pero, los ojos, nuevamente observan extasiados los pilares de madera tallados, que recuerdan a una iglesia del siglo XVI. Estos sostienen el balcón del primer piso y se unen, más allá, más arriba, con otro techo de madera iluminado por vitrales de colores. Una belleza arquitectónica, que permite entrar la luz desde los jardines e iluminar el salón y los pasillos, sabia y tenuemente. Afuera, por donde entra la luz, está el mirador.

La planta baja se hizo originalmente para recibir.

El salón, a la izquierda de la casa, era el escritorio del Dr. Alvear y la habitación contigua, la salita de espera, adornados, con telas adamascadas, lugar de trabajo, lecturas y elaboración, donde el presidente, en ocasiones, recibía a sus ministros y colaboradores.

Un ejemplo es el relato que en sus memorias, el Dr. Ángel Gallardo, ministro de Relaciones Exteriores, cuenta numerosos encuentros políticos, que se producen, en la residencia de Belgrano, domicilio de Alvear. Uno de los más críticos fue, cuando se decidió en 1924, la no intervención a la Provincia de Buenos Aires. "El acuerdo fue celebrado en su casa, en Belgrano, después de la jura de la Bandera del Regimiento de Granaderos, quedó descartada la idea de la intervención, pronunciándose Alvear, francamente en contra de ella".El ministro del Interior era el Dr. Vicente C. Gallo.