nuestra historia

 

TIEMPOS PASARON...

(Fragmento del libro de la Prof. María Esther Lapalma)

quienes somos 1Marcelo T. de Alvear compró la casa finalmente y la vendió poco después de concluir su mandato.

La residencia acogería entonces a la familia de los Perkins, muy conocida en Belgrano, quienes durante muchos años fueron sus dueños.

Fue entonces, hacia 1956, cuando un grupo de padres de la Abadía de San Benito, reuniéndose una y otra vez, llegaron a la conclusión de que necesitaban un Colegio de varones. El párroco, el Abad Andrés Azcárate, apoyó la idea y organizó nuevas reuniones con padres de las familias de la zona, entre los que se encontraba el ingeniero Gerónimo Martínez; quien fue el que narró esos momentos de proyectos y de planes.

Entre los padres se mencionan al Dr. Enrique Hardoy, el ingeniero Agustín Meoli, el Dr. Raúl Matera, Félix Lafrianda (h), Arturo Zucchelli, Nicolás Ruiz Guiñazú, ingeniero Gerónimo Martínez. La idea se aclara, se desea hacer un colegio de varones de formación católica.

Para el aspecto legal y práctico visitan a San Juan el Precursor. Luego se determina que la forma jurídica será una Sociedad Anónima.

La propuesta es un hecho. La base sería la venta de acciones. La mayoría de las acciones las suscribe la Abadía de San Benito, manteniendo también el asesoramiento religioso. El Dr. Raúl Matera, desde los primeros días, insistía en que el Colegio debía tener un gabinete psicológico.

Todo fue muy rápido y efectivo.

Se le encarga a Gastón de María el corretaje de acciones, visitando a familias de Belgrano.

Era necesario buscar un edificio adecuado. Félix Lafriandra da el dato, un amigo de él, Edmundo Perkins y su familia, quieren vender su casa, situada en 11 de septiembre 1240. La visitan, les gusta y se hace la transacción.

Inmediatamente, Gerónimo Martínez se ofrece para transformarla en colegio.

En pocos meses la obra queda concluida.

Al frente, se preparan dos aulas grandes. La "ele", de la sala principal, se convierte en Rectoría. La salita de espera del Dr. Alvear sería la secretaría, hoy biblioteca. El gran comedor y el salón para fumar serán tres aulas.

Era necesario construir escaleras en la planta baja que comunicaran con el sótano; se hicieron dos equidistantes en las dos alas del edificio.

La administración y la dirección de primaria se determinó que se instalarían en el primer piso, junto a otras aulas.

Levantar tabiques, construir otros, transformar baños, cocina, comedor de niños y profesores, pintar, equipar fue una ardua tarea que se hizo realidad.