nuestro patrono

 

La muerte del siervo de Dios

El Santo Obispo Esquiú falleció el día 10 de enero de 1883, en la Posta "El Suncho" (Provincia de Catamarca). Para ello nada mejor que hacer revivir las tristes noticias que daba la prensa de aquella época: "Ha muerto no sólo un gran pastor, sino un gran hombre, que iluminó con sus prodigiosos talentos y con la luz de sus conocimientos profundos, el claustro, la Cátedra Sagrada [...] el humilde entre los humildes, que vivía más humildemente aún, ha expirado en un lugar humilde, solitario, privado de todo recurso, rodeado por el misterioso silencio del desierto" (El Eco de Córdoba, 12-1-1883).

"La humildad, la pobreza, el desinterés, la castidad, el sacrificio, el amor al prójimo, la obediencia; las privaciones y los dolores impuestos a su existencia física. Todo ese conjunto que ha prescripto el rito y que pocos tienen presente, estaba encarnado en el fraile catamarqueño" (El Diario de Buenos Aires, 31-1-1883).

Fiesta de Nuestro Patrono

ACTO ACADÉMICO

El 11 de Mayo de 1826, nace en Catamarca Fray Mamerto Esquiú.

Nunca es fácil adentrar en un espíritu cultivado, ni tratar de conocer lo más profundo de su alma.

El Doctor Pedro J. Frías, presidente de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, en su obra: "Aproximaciones a Esquiú", 1983, dice del ser argentino y fraile franciscano:

"Lo que Esquiú quiere para su Patria es una sociedad constituida... el gran tema del sermón es moral, en ese terreno en que la política recoge la conformación ética de la sociedad para modelar sus propuestas. El sacerdote y el jurista convergen en esa problemática y con naturalidad intercambian sus desvelos. El hombre de Estado - el verdadero- los unifica. Y en tal sentido, podemos decir que Esquiú lo fue, sin dejar de ser simplemente un conventual franciscano que desde la entraña territorial de la Patria, pulsaba su dolor y agitaba su esperanza".

¿Cuántos argentinos conocemos, además de sus dotes de orador, sus provechosas virtudes como catedrático, periodista, misionero, polemista con los enemigos de la patria?

¿Cuántos sabemos de su primera huida a Tarija, frente al eco de los aplausos de los sermones?

¿Cuánto sabemos de su propósito de terminar su existencia en Jerusalén, al que debe renunciar sólo por obediencia?

¿De qué dones y virtudes careció para no gozar de la santidad?

Fue humilde, fiel, valiente, pastor.

Polemista, escritor, defensor de los pobres.

¡Cuántas son las razones para destacar la personalidad de Esquiú!

Sin embargo, ya las palabras son breves ante tanta inmensidad

Es por ello que su nacimiento nos convoca al encuentro. Rendirle homenaje a nuestro patrono cada 11 de mayo es orgullo de nuestra comunidad.